La botella de cerveza y, en algunos casos, el botellín de cerveza, es un recipiente de vidrio que se ha diseñado para contener cerveza. Se ha diseñado para que la bebida se pueda almacenar durante el mayor tiempo posible.[1] Suelen emplearse vidrios de color oscuro —verde o marrón— con el objeto de poder evitar las posibles interacciones de la luz solar con el lúpulo. Las botellas tuvieron un gran protagonismo a comienzos del siglo XX (eran fáciles de reciclar), hasta que 1960 sufrieron decadencia debido a la aparición de latas de aluminio.